martes, 7 de julio de 2015



CASA TOMADA . PRODUCCIONES DE LOS CHICOS DE 5° AÑO

SE TRATABA DE MODIFICAR LA HISTORIA (O CONTINUARLA SEGÚN EL CASO) E ILUSTRARLA.




KAREN URRIATEGUI, 5° B
Tomaron la parte del fondo. -Dijo el Hermano, con la mirada perdida en el vacío.-
Su hermana sabia que la mirada del  hermano era una búsqueda , y su hermano encontró.       Encontró entre sus pensamientos una visión, borrosa y carente de nitidez. De inmediato no       dudó en preguntar:
 -¿Como se pierde el miedo?- esperando escuchar la voz de su hermana, entre miles de voces en su cabeza.
 -Enfrentándolo- dijo ella.
Respiró profundamente y una segunda búsqueda lo guió a la pequeña biblioteca antigua de su   padre, en el living. Un secreto de familia, mas bien de padre a hijo se desterró, y la tan cuidada biblioteca se desplomó: un pequeño hueco en la pared estaba detrás, él solo tomo lo que se alojaba dentro, una pistola antigua, un símbolo de generaciones en la familia que estaba allí para cumplir la función que iban a darle. La Hermana, sin emitir sonido, solo siguió a su hermano hasta el pasillo. Las Respiraciones se hacían unísonas en el momento exacto en el que abrían la puerta de ese infernal pasillo. Era el paisaje de una pesadilla, caminaban juntos pero carecían de dimensiones, no tenían certeza de lo que eran capaces de hacer ante un enemigo del cual no tenían conocimiento, alguien indefinible.
Eran ignorantes de que los verdaderos enemigos con los que se estaban enfrentando eran ellos mismos, presos de su miedo. Nunca supieron cual fue la verdadera causa de su tormento, pero lo enfrentaron juntos y solo así superaron su pesadilla compartida.


Era una enfermedad terminal, a mi hermano y a mi siempre nos gustó disfrutar de una vida simple y sencilla. La nuestra fue muy agradable hasta que nuestra casa fue tomada, digo esto ya que solo puede compararse con una enfermedad terminal, ya que como tal, se sufre de una irremediable metástasis, en donde la enfermedad se va apropiando de la salud de cada uno de los órganos, deteriorándolos, arruinándolos, en fin, apropiándose de ellos. Lo mismo ocurrió con nuestra casa, fue apropiada por quién sabe qué malicioso ser, tratando de deteriorar nuestra ya miserable vida. 



BIOGRAFÍA DE CORTÁZAR, POR EMILIO SÁNCHEZ Y MAXIMILIANO CARRERA.






LUCAS GONZÁLEZ, 5° AÑO A


Fui a la cocina, calenté la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene:
-Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado parte del fondo.
Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados.
-¿Estás seguro?
 Asentí.
-Entonces-dijo recogiendo las agujas-tendremos que vivir en este lado.
  Era insólito no hacer nada, toman parte de nuestra casa y se supone que no hagamos nada. Sabía que a estas altas horas de la noche había un policía en la garita de la esquina. Sabiendo que había cerrado la puerta del pasillo, le dije a Irene que me esperare porque iba a ir a buscar al policía.
  Después de un rato llegué con tres policías, por suerte estaba acompañado el policía de la garita; le di la llave a un policía y mientras abría la puerta, esperaba impaciente con Irene. De lejos escuchamos a los policías que decían ¡¡Alto, policía!! y luego de un rato salieron con dos ladrones que intentaron fugarse.
  Gracias a Dios lograron detenerlos y sé que estuvieron varios años presos.
e) Recuerdo el día en que Irene y yo dejamos la casa con angustia, con lágrimas en nuestros ojos. Por suerte hoy pude dejar ese recuerdo de mi vida en el pasado y estoy felizmente casado con Margot. De no haber dejado la casa esa noche, no hubiera conocido a mi bella Margot.
  Mi vida cambió rotundamente cuando salí de esa casa y más cuando conocí a Margot, hoy puedo decir con certeza que tengo más ganas de vivir que en esa etapa de mi vida.
f) Me arrepentí de no haber tirado la llave a la alcantarilla que pasaba por frente de casa, se preguntarán por qué, porque mi mayor temor se había cumplido. Habían desvalijado nuestra casa que tanto queríamos con Irene, ella me dio la lamentable noticia y cuando la escuché me agarró un remordimiento tremendo.
   A la semana siguiente fui a la casa y apenas entré me puse a llorar, era triste ver que tantas cosas que quería y que me habían dejado mi familia desaparecieron. A pesar de todo esto los pobres diablos que robaron nuestras cosas se pudrieron en la cárcel pero las cosas nunca aparecieron.  

GIMENA CHÁVEZ 5° B




. “No fue fácil seguir adelante. Todas las cosas que atesoraba estaban en esa casa, y no me atrevía a volver.
Estuvimos varados por casi medio año en la casa de una tía nuestra. Ella nos recordaba poco y nada y generalmente nos confundía los nombres pero sabía que éramos sus sobrinos y nos había aceptado, aunque para mí nos dejaba estar con ella porque pocas personas la visitaban y seguramente quería compañía. Aun así no puedo recordad su nombre.
Con el aumento de plata de los campos, decidimos juntar un poco para comprar otra casa. Pero a medida que pasaba el tiempo nos íbamos separando más.
Ella empezó a vender sus tejidos con la ayuda de unos de los pocos conocidos de la tía, una dueña de una pequeña mercería del barrio.

Mientras que yo, decidí viajar pero eso no importa porque como dije antes, yo no tengo importancia”


JOSEFINA COBOS 5º B



Lamento todo lo sucedido, perder nuestra casa, todos nuestros recuerdos y los de nuestros antepasados, pero creo que algún día había que soltarse, dejar nuestros miedos y comenzar de nuevo.                                                                                                                                 
   Ahora les estoy escribiendo desde Venecia, creo que les había contado que uno de mis mayores sueños era conocer este maravilloso lugar y el Vaticano, y lo logré. Cuando nos fuimos de la casa con Irene,  tuve que dar un paso al frente y buscar un trabajito, claro que con la plata de los campos alcanzaba pero también alquilábamos un departamento en cabildo al 500. Además de ser una zona muy habitada y segura, el departamento era muy amplio, pero costoso. No viene al caso describir el departamento. Viví con Irene 6 meses, pero yo tenía en mi cabeza venirme a Venecia con la plata de mi trabajo y que mi hermana se quedara con la de los campos y pudiera mantenerse.
    Siempre fui muy reservado y más a la hora de demostrar lo que siento pero nunca me sentí tan vacío cuando tuve que dejar a Irene, éramos tan compañeros, que parecíamos marido y mujer.
  Al contar esto se me llenan los ojos de pequeñas lágrimas porque la extraño tanto y quisiera tomarme el primer avión e ir, abrazarla y no soltarla más. Ella ya formo su familia, se juntó con Raúl dueño de una importante fábrica de cereales y tuvieron al hermoso Mateo que ahora tiene 2 años. Siempre nos mandamos emails y me dice que vuelva, yo como siempre defiendo mi elección y me voy a quedar, aunque acá me sienta un poco solo y tengo un trabajo muy cansador. Me levanto a las 6 am y hasta las 8 pm no vuelvo a casa. Pero creo que son momentos de la vida y experiencias que aunque ahora me cueste después me servirán muchísimo, lo sé.                                                                               Creo que no me queda nada más que contarles, pero quiero admitirles que extraño la casa, ese lugar antiguo, espacioso pero a la vez tan silencioso y tranquilo. El levantarnos a limpiar las habitaciones y terminar a las 11am, el que pasen las horas y observar hasta que baje el sol a mi hermana tejer. EXTRAÑO TODO ESO

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