viernes, 17 de abril de 2015

A nuestros alumnos les dejo la siguiente historieta basada en un relato fantástico trabajado en\ clase. Además,  la biografía de su autor que integra lo comentado.

Espero que les resulte interesante, dejen sus comentarios para que  este espacio se convierta en un lugar agradable de encuentro con la Lengua y Literatura.

Historieta adaptada del  "Almohadón de plumas"

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Se trataba de  una historia de amor como cualquier otra. Pero había un "Problema". Alicia empezó a adelgazar, enfermó y no se reponía nunca. Al fin un día, con la ayuda de su esposo Jordán, logró levantarse. Al día siguiente el médico de Jordán no se explicaba la debilidad de Alicia. Se constató una anemia de marcha agudísima.











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 Fue pasando el tiempo, los días, y Alicia estaba cada vez peor. Alicia
fue extinguiéndose en su delirio de anemia. Su enfermedad no avanzaba de día, pero cada mañana aparecía lívida. Parecía ser que su vida se arrancaba por las noches. Hasta que una día Alicia murió. La sirvienta, que entró después a deshacer la cama se dio cuenta de que había manchas en el almohadón de plumas y llamó a Jordán.

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La sirvienta le dijo que parecían picaduras, y Jordán le pidió que levantará el almohadón a la luz.
Ella lo levantó, pero lo soltó enseguida. Replicó que era muy pesado. Al levantarlo, se constató de su extraordinario peso. Se lo llevaron al comedor, y ahí, Jordán lo abrió cortando funda y envoltura de un tajo. Volaron plumas, y se escuchó el grito de terror de la sirvienta con toda la boca abierta. En el fondo de el almohadón, se encontraba un animal monstruoso. Noche tras noche, este parásito había chupado la sangre de Alicia aplicando su trompa a las sienes de Alicia. En tan solo cinco días, y cinco noches, había vaciado totalmente el cuerpo de la pobre mujer. Estos parásitos de las aves, llegan a adquirir en ciertas condiciones proporciones gigantes. La sangre humana les apetece, y no es raro encontrarlos en los almohadones de pluma.

Biografía de Horacio Quiroga

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(Salto, 1878 - Buenos Aires, 1937) Narrador uruguayo radicado en Argentina, considerado uno de los mayores cuentistas latinoamericanos de todos los tiempos. Su obra se sitúa entre la declinación del modernismo y la emergencia de las vanguardias.

Las tragedias marcaron la vida del escritor: su padre murió en un accidente de caza, y su padrastro y posteriormente su primera esposa se suicidaron; además, Quiroga mató accidentalmente de un disparo a su amigo Federico Ferrando.
Estudió en Montevideo y pronto comenzó a interesarse por la literatura. Inspirado en su primera novia escribió Una estación de amor (1898), fundó en su ciudad natal la Revista de Salto (1899), marchó a Europa y resumió sus recuerdos de esta experiencia en Diario de viaje a París (1900). A su regreso fundó el Consistorio del Gay Saber, que pese a su corta existencia presidió la vida literaria de Montevideo y las polémicas con el grupo de J. Herrera y Reissig.

Ya instalado en Buenos Aires publicó Los arrecifes de coral, poemas, cuentos y prosa lírica (1901), seguidos de los relatos de El crimen del otro (1904), la novela breve Los perseguidos (1905), producto de un viaje con Leopoldo Lugones por la selva misionera, hasta la frontera con Brasil, y la más extensa Historia de un amor turbio (1908). En 1909 se radicó precisamente en la provincia de Misiones, donde se desempeñó como juez de paz en San Ignacio, localidad famosa por sus ruinas de las reducciones jesuíticas, a la par que cultivaba yerba mate y naranjas.

Nuevamente en Buenos Aires trabajó en el consulado de Uruguay y dio a la prensa Cuentos de amor, de locura y de muerte (1917), los relatos para niñosCuentos de la selva (1918), El salvaje, la obra teatral Las sacrificadas (ambos de 1920), Anaconda (1921), El desierto (1924), La gallina degollada y otros cuentos(1925) y quizá su mejor libro de relatos, Los desterrados (1926). Colaboró en diferentes medios:Caras y CaretasFray MochoLa Novela Semanal y La Nación, entre otros.

En 1927 contrajo segundas nupcias con una joven amiga de su hija Eglé, con quien tuvo una niña. Dos años después publicó la novela Pasado amor, sin mucho éxito. Sintiendo el rechazo de las nuevas generaciones literarias, regresó a Misiones para dedicarse a la floricultura. En 1935 publicó su último libro de cuentos, Más allá. Hospitalizado en Buenos Aires, se le descubrió un cáncer gástrico, enfermedad que parece haber sido la causa que lo impulsó al suicidio, ya que puso fin a sus días ingiriendo cianuro.

Quiroga sintetizó las técnicas de su oficio en el Decálogo del perfecto cuentista, estableciendo pautas relativas a la estructura, la tensión narrativa, la consumación de la historia y el impacto del final. Incursionó asimismo en el relato fantástico. Sus publicaciones póstumas incluyen Cartas inéditas de H. Quiroga (1959, dos tomos) y Obras inéditas y desconocidas (ocho volúmenes, 1967-1969).

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